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Aquí le presentamos el cuento "¡Vae Victis!", (¡Ay, de los vencidos!) ganador del I Premio de Relato Corto mimalapalabra 2009, de José Raúl López Lemus, escritor y catedrático universitario, que con lenguaje sencillo y pragmático roza la vergüenza humana en que nadamos después del 28 de junio.
Para leer los otros relatos finalistas visite http://premio.mimalapalabra.com/, los que fueron seleccionados por Carlos Rodríguez, Gustavo Campos y Giovanni Rodríguez.
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Por José Raúl López Lemus
Mi novia está allí adosada a la cama. Su torso refulge entre el claroscuro del rincón, ¿Está desnuda o no se ha soltado su camiseta blanca? Espera infinita, desaliento, resquemor. No se le ve el rostro, pero digamos que sonríe. La postura digna y de refilón, el orgullo de haber recorrido calles, con una bandera a cuestas. Me separan de ella los trastos insufribles de todo cuarto de soltero, sin incluir periódicos como mamparas y los libros. Sí, los libros. Esa montonera de páginas que gritan en la cara de uno muerte y sedición: Kafka de bruces contra la mesita de noche; Benedetti asombrado, suerte de equilibrista, en el lomo del sofá. George Orwell borracho de abandono, contendiendo con el ventilador eléctrico, Coetzee espatarrado entre el desierto del piso...
Bueno, está allí y espera que los gañidos del colchón me arranquen de la ventana.
“Por lo menos deberías encender el TV”, dice. Se encoge y en aquella contorsión percibo el peligro. Una mujer que sabe materializar la veleidad cuando se lo propone. Afuera llueve sol y hay gritos. Una ciudad aprisionada por los propios edificios y hombres encandilados que se corean y alzan los brazos. En el televisor es la misma sensación, un cubo en el que estamos atrapados. Alguien habla: “Uno cree que ya lo ha visto todo, hasta que vienen unos hijos de puta, secuestran por la noche al presidente del país y...”. Finjo mirar hacia la corriente de cabezas que siguen el bulevar, tiznados por el humo de las llantas, aviesos.
¿Qué siento cuando me rodea por la espalda y me besa la base del cráneo? Porque la libertad a veces se parece al amor. Tal vez la hostilidad hacia ella provenga del sudor que produce la camisa impecable que lleva puesta. (Logotipo de una empresa importante, banderita, mínimo slogan). Ojos advenedizos que se imaginan dulces, aliento tibio. “Está bien”. Damos tumbos mientras rodeamos los pertrechos del cuarto porque los cuerpos han perdido la armonía.
La cama ya no gruñe cuando rodamos aunque la caída es aplastante. Un corazón en discordia que cabrea cerquita del cuello, apretarse para que la piel adquiera la llama. El televisor de nuevo: “No es un golpe contra la democracia, es un golpe contra la inteligencia”. Quieren disponer de un país hecho a imagen y semejanza de sus artificios en el que el confort hace bajar la cabeza fácilmente. Distracción para ir creando una nueva realidad con todo y los puntos contradictorios.
Estamos enfrascados, buscando de nuevo las coincidencias. No se trata de la razón o el amor, ella ha escogido la servidumbre y la comodidad, por eso resiente los embates contra lo superfluo de su naturaleza. Los susurros no nos tranquilizan, ni la forma como me toca o la escoriación, por encima se impone el encono; la rivalidad que estriba precisamente en sobreponerse al acto individual. Trata de abarcarme, va acercando su boca, los muslos que atosigan. No sé por qué huyo, me niego a la tortura de su lengua. Huele bien aquella boca que hace pocas horas cantó consignas a la paz y la democracia. Cuando me volteo empieza a lloriquear.
¿Qué quiere que haga? Ya no es igual a otros domingos: nos zampábamos camarones hasta reventar, engullíamos cervezas y le dábamos al jaleo toda la tarde. No había una ficción que se impusiera desde allá afuera: los mazazos de los militares eran mazazos repudiables, la corrupción era comprobadamente cierta y las noticias traían visos de verdad. El mundo parecía una cosa concreta y se podía penetrar en él con sólo abrir la puerta y correr por los cigarrillos.
Sus lágrimas de ahora me fastidian, obedecen a una alteración emocional que también es fingida. Borran la franqueza de sus hoyuelos, congestionan el regazo apetecido, pervierten la respiración. Golpe de ingratitud que se entierra en el alma, que avanza por la circulación como un dolor anónimo. Desde el televisor una voz se altera: “Están disparando, Dios mío... hay muertos, Dios mío... en el aeropuerto reprimen a la gente”. Vista de pájaro en la que todo parece ir de reversa, el humo y las detonaciones sin la consistencia de la corporeidad.
Acaloramiento, ansiedad, la válvula del corazón que truena y esparce la bilis. Hago un último intento, vencer la animadversión, arrimarse; cautela al anudar los hombros, escalar e ir mordisqueando la oreja rojiza. No puedo, ¡por Dios!, aletargamiento de los miembros, flacidez, ruptura que nace en el proceso dialéctico de las ideas. Golpe externo que produce el abismo interior, escudo que principia en la camiseta y se propaga en todas direcciones. Maldigo en voz alta, escupo y la dejo. Resumo en aquel gesto toda la implacabilidad de una voluntad exasperada, impotente. Salto a la calle y corro como un loco, corro, voy hasta donde el ulular de las ambulancias reclama a los heridos.
El día que los golpistas dijeron la verdad
Publicado el 12/21/2009 09:10:00 AM, tema Artículos, Golpe de Estado

A Walter Tróchez, defensor de los derechos humanos, asesinado el 13 de diciembre y, en él, a todas las víctimas de la represión fascista
Por Helen Umaña
Escritora y catedrática
«Creo que Zelaya ya es historia», afirmó el gobernante de facto en los primeros días de diciembre. Como haciéndole eco, similares palabras pronunció Porfirio Lobo poco después de las ilegales y fraudulentas elecciones. Y aunque la intención de tales palabras implicaba el querer lanzarlo al pasado como un personaje políticamente acabado o muerto, en un sentido profundo y trascendente, ni Roberto Micheletti ni Porfirio Lobo se equivocaron: el presidente Manuel Zelaya Rosales ya pertenece a la Historia y su nombre jamás podrá ser borrado a la hora del recuento de los sucesos esenciales del siglo XXI en Honduras, en Latinoamérica y en el mundo.
Para corroborarlo, pensemos en los innumerables textos que proclaman su condición de símbolo: canciones, poemas, caricaturas, fotografías y dibujos… grafican e interpretan diversos significados que conectan con las más sentidas necesidades de estas latitudes del centro de América. Desde los textos espontáneos pero cargados de intensa emotividad, a las expresiones que obedecen a parámetros de mayor exigencia y elaboración. Y todos han surgido no por manipulación forzada sino para dar salida al cúmulo de sentimientos que su figura convoca: cariño, admiración, solidaridad, compañerismo, indignación ante los atropellos que sufre, agradecimiento, lealtad… Sin vuelta de hoja, como dice la certera metáfora popular, la forma hidalga y digna con que el Presidente Constitucional reaccionó al golpe de Estado, lo catapultó a un nivel que los autores de este delito ni siquiera sospechaban.
La reacción de los sectores marginados de la sociedad hondureña y de los grupos que a ella se integran no surgió por generación espontánea. Al respecto, los historiadores del país, los que apoyan sus afirmaciones con datos, con estadísticas y con citas de pie de página probatorias de lo que afirman, sabrán hacer un minucioso recuento de las acciones que Manuel Zelaya realizó o impulsó y las cuales, al tocar los intereses económicos de la oligarquía hondureña y de las grandes corporaciones internacionales, provocaron el golpe de estado militar-empresarial-institucional que, violentamente, lo sacó del ejercicio de sus funciones de gobierno.
Los sectores más oscurantistas del país lo expulsaron, a punta de bayonetas, de Casa Presidencial, pero no de la Historia. En similar paralelo, en 1842, Francisco Morazán fue derrotado políticamente y asesinado por las fuerzas más reaccionarias de su época. El paso del tiempo reivindicó totalmente su nombre y comprobó la razón que le asistía. Igual sucedió con Jacobo Árbenz en Guatemala y Salvador Allende en Chile. La historia, como dice Gabriel García Márquez, parece dar vueltas en redondo: los mismos actores con ligeros cambios de nombre o de maquillaje.
Por las mismas razones, indefectiblemente, lo mismo ocurrirá con Manuel Zelaya Rosales. Que no se equivoquen los golpistas: en el recuento histórico, el balance final lo favorecerá como el primer presidente hondureño que trató de revertir un statu quo de privilegios y quiso poner un alto a la dependencia del Imperio que, por decenios, ha visto a Latinoamérica como patio trasero y fuente de recursos estratégicos vitales.
Quizá ese espíritu aguerrido se remonte a la época de la colonia cuando sus ancestros empezaron a roturar la tierra y a vivir de sus productos generosos. Criollo auténtico, entre sus antepasados está el cura José Simeón Zelaya que, en 1756, inició la construcción del templo mayor de Tegucigalpa, la histórica catedral de San Miguel Arcángel.
O tal vez, en Manuel Zelaya, el espíritu anticonformista provenga de haber respirado los aires olanchanos. Fragancias purísimas que fortalecieron y alimentaron temperamentos tan imbatibles como los de sus coterráneos Serapio Romero (alias Cinchonero), Froylán Turcios, José Antonio Domínguez, Clementina Suárez y Medardo Mejía. En todos, la rebeldía frente a la injusticia signó su conducta.
Mel Zelaya —como amistosamente lo nombra el pueblo— desde el acto inaugural de su gobierno, expresó esa rebeldía con un gesto que causó estupor e indignación entre propios y extraños: rechazó el discurso oficial que le habían preparado y, con libertad, trazó su propia ruta: la de trabajar buscando el empoderamiento de los sectores tradicionalmente marginados: la Ley de Participación Ciudadana fue aprobada el mismo día que asumió el mando. Para decirlo en buen castellano —quizás sin que Manuel Zelaya lo advirtiese con total claridad— había activado un poderoso resorte: la visualización del derecho del pueblo a participar en la toma de decisiones en aquello que a sus intereses concerniese: el máximo pecado para quienes enarbolan la falsa democracia, en espurias elecciones que siempre imponen candidatos desde la cúpula de mando.
Pero el Poder Ciudadano estaba en marcha. Y la filosofía que estas dos palabras implican caló hondo en la conciencia de los sectores que, por siglos, han soportado la marginación y la opresión. Véase, si no, las dicentes imágenes que circulan por el mundo en vídeos terribles y a la vez maravillosos: rostros curtidos, bocas desdentadas, mujeres con amplios delantales, garífunas de tambores retumbantes, estudiantes de raídos pantalones… «de pie los pobres del mundo», como dice el estigmatizado himno.
Al finalizar el primer año de trabajo, en 2006, el país cerró con buenos indicadores de tipo económico. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), por primera vez en 16 años, colocó a Honduras en uno de los primeros lugares de crecimiento de la región centroamericana.
En 2007 comenzó el programa de protección de los bosques hondureños, especialmente el ecosistema de Río Plátano. Se impulsó el Consejo Hondureño de Ciencia y Tecnología (creación del CEETI) y, sabiendo lo que la educación realiza en materia del despertar de la conciencia, se compraron treintamil computadoras para tecnificar a las escuelas públicas del país. Luego vendría la lucha por el abaratamiento de los combustibles y las negociaciones con Petrocaribe. La incorporación al ALBA y los grandes proyectos agrícolas, educativos y culturales. Los convenios de cooperación en materia de salud con Cuba y Venezuela. El impulso a la energía hidráulica con involucramiento del gigante brasilero. La elevación del salario mínimo a niveles de relativa dignidad. Para culminar con el fundamental propósito de reformular las bases conformadoras del país a través de la elaboración de una Constitución que respondiese a las necesidades de un siglo XXI abierto a las formas participativas, multiculturales y multiétnicas que, en Latinoamérica, exigen la autodeterminación y la vigilancia extrema sobre las riquezas naturales de la región. Estaba en juego, con la mira en una distribución más equitativa y más justa, todo el tinglado económico detentado en forma hipertrofiada por una burguesía desnacionalizada, avorazada e inhumana que, además, siempre ha actuado en connivencia con el poderío extrafronteras, alertado, además, por el fuerte olor a petróleo que emana de La Mosquitia.
El camino que poco a poco fue afirmando Manuel Zelaya Rosales no fue fácil. Pronto tendría que luchar contra lo que él llamó «los poderes fácticos»: las omnímodas familias, la mayoría de ascendencia árabe o palestina que, por manejar los hilos del entramado económico del país, pronto se lanzaron a una guerra sin cuartel contra él y cuya expresión visible se tradujo en una orquestada guerra mediática cuyos efectos nos llevarían al fatídico 28 de junio.
A partir de esa fecha, la historia de Honduras dio un giro completo. Del desconcierto y la cólera iniciales se pasó a la integración de la mayor fuerza combativa que se ha visto en las calles del país. La llamada Resistencia Popular creció como la espuma y empezó a escribir páginas memorables ampliamente documentadas que le ganaron el respeto del mundo y cuya manifestación culminante fueron las famosas jornadas cuando, hacia Tegucigalpa y San Pedro Sula, convergieron millares de caminantes que provenían de los cuatro puntos cardinales de la República. Multitudinarias fueron, también, las celebraciones del 15 de septiembre cuando, de nuevo, las calles fueron insuficientes para contener a una Resistencia plena de confianza en la justeza de su lucha.
Con el aparente éxito de la estrategia diseñada desde las oficinas de Hillary Clinton, los sectores involucrados en el golpe de Estado (embajada, ejército, iglesia, congreso nacional, corte suprema de justicia, partidos políticos…), a través de sus comentaristas oficiosos y oficiales, han proclamado, con aire de triunfo, la debacle de la Resistencia.
Pero quienes la integramos sabemos que no es así. La solución de la problemática social únicamente se ha postergado. Pero no hemos renunciado a la construcción de la patria que anhelamos. Enarbolando el principio de la lucha pacífica, sabremos encontrar el camino que dé satisfacción a nuestras demandas y cuya expresión será una nueva Constituyente.
Manuel Zelaya Rosales nos hizo ver que ello es posible. Esa es nuestra gran deuda con él. Pudo cometer errores (y quizá el más grande fue confiar en las palabras maquiavélicas del departamento de Estado y de la Sra. Clinton, a través de su hombre de paja, Óscar Arias), pero hizo tangible un sueño: el de la posibilidad real de luchar, con nuestros propios medios, por la Honduras que brilla en escritores preclaros de nuestra historia. Pienso en «Soñaba el Abad de San Pedro y yo también sé soñar» de José Cecilio del Valle; el Manifiesto de David de Francisco Morazán; el Boletín de la Defensa Nacional de Froylán Turcios; Los diezmos de Olancho de Medardo Mejía; los grandes poemas de Alfonso Guillén Zelaya, Clementina Suárez, Roberto Sosa, Pompeyo del Valle, José Adán Castelar y otros.
Porque, si leemos bien, con un profundo sentimiento de orgullo e identificación, advertiremos que lo mejor del mundo de nuestras letras y de nuestro arte, desde siempre, ha estado y está con la Resistencia.
San Pedro Sula, 16 de diciembre de 2009
(Texto leído durante la entrega de los premios de locución a Radio Progreso, Radio Globo y Cholusat Sur).
La hipocresía del "Yes, we can" sobre América Latina
Publicado el 12/20/2009 12:47:00 AM, tema Artículos, Golpe de Estado
** Honduras, laboratorio para la nueva política estadounidense en el continente.
** Pase lo que pase en las próximas semanas y hasta el 27 de enero, fecha en que Porfirio Lobo Sosa, ganador de las cuestionadas elecciones en Honduras, tomará posesión de un cargo que hasta el momento casi ningún país en el mundo reconoce, resulta cada vez más claro que lo que ha ocurrido en este país centroamericano a partir del 28 de junio marcará un evidente retroceso en el proceso de consolidación de la democracia en el continente latinoamericano. En este contexto, no se pueden obviar las evidentes responsabilidades que tiene el nuevo gobierno de Estados Unidos en su ofensiva para reposicionarse en el continente.
Por Giorgio Trucchi
Rel-UITA
Con el golpe de Estado del 28 de junio, los poderes fácticos hondureños que, junto a las fuerzas represivas y a sus aliados internacionales controlan la economía y la política del país, lograron detener un proceso de emancipación en el que, por primera vez en la historia de Honduras, las fuerzas vivas del pueblo estaban colaborando con el Ejecutivo para imaginar y planear un futuro diferente, aspirando a un proyecto de Asamblea Nacional Constituyente incluyente y marcadamente popular.
Paralelamente, Honduras había iniciado un camino dirigido a fortalecer la unidad centroamericana y latinoamericana, adhiriendo al Sistema de Integración Centroamericana (SICA), a Petrocaribe y al ALBA.
Demasiado para las fuerzas retrógradas del país y del continente, que veían amenazados sus intereses históricos y el status quo de privilegios conservado por décadas gracias a la violencia y la represión de aparatos militares al servicio de los grupos fácticos y de sus aliados internacionales.
En este contexto no deben sorprender, aunque si indignar, las recientes declaraciones de la titular de política exterior del gobierno estadounidense, Hillary Clinton, durante su informe sobre las relaciones entre Estados Unidos y América Latina.
“Nos preocupan los líderes que son electos de manera libre, justa y legítima, pero que después de ser elegidos comienzan a socavar el orden constitucional y democrático, el sector privado, los derechos de los ciudadanos de vivir libres de hostigamiento, de represión y de poder participar libremente en sus sociedades”, ha dicho Clinton apuntando el dedo acusador contra Venezuela, Nicaragua y, aunque sin mencionarlos, todos aquellos gobiernos que no siguen fielmente los “consejos” de Washington.
Sería interesante preguntarle a la señora Clinton y al flamante Premio Nóbel de la Paz, qué es lo que entienden con estas palabras. ¿O acaso no se percataron de que en Honduras hubo un golpe de Estado y que el Presidente legítimo de este país sigue encerrado en una embajada?
“Lo que me preocupa es cómo volvemos al camino correcto, a uno en el que se reconoce que la democracia no es un asunto de líderes individuales, sino de instituciones fuertes”, sentenció Clinton en su discurso.
¿Cómo clasificaría la administración Obama, que inmediatamente reconoció la legitimidad de un proceso electoral sin observadores, viciado por desarrollarse en medio de la represión, la violencia, en el marco de una ruptura constitucional de la que fue parte el mismo Tribunal Supremo Electoral, el estado de terror en que vive buena parte de la población hondureña que desconoce el actual gobierno de facto y que no quiso ser cómplice de esta burda maniobra para legitimar y asentar el golpe?
Sobre Honduras, la titular del Departamento de Estado dijo que su país trabajó para lograr una “aproximación pragmática, de principios, multilateral, que apuntaba a restaurar la democracia”. Nadie se percató de ello, porque lo único que logró esa “aproximación pragmática” fue tratar de aniquilar todos los procesos y los logros alcanzados en los últimos años, posicionar sus piezas clave, el presidente de Costa Rica, Oscar Arias antes que todos, para tomar las riendas de la situación, apartando de su camino los esfuerzos hechos desde el primer momento por la OEA, la ONU, los países del SICA, del ALBA y de otras instancias del continente latinoamericano.
Para completar la farsa montada por el gobierno de facto, ahora Estados Unidos pide que se dé cumplimiento al Acuerdo Tegucigalpa-San José, instalando un gobierno de unidad y reconciliación que no prevé la presencia de Manuel Zelaya, ni de sus principales ministros y asesores, en su mayoría obligados a vivir en el exilio. Al mismo tiempo, el gobierno de facto de Roberto Micheletti envió al Congreso Nacional un proyecto de ley de amnistía, para blanquear a todos los que en estos cinco meses han violado sistemáticamente los derechos humanos.
Una nueva pantomima que persigue el objetivo de legitimar de manera definitiva el golpe de Estado, y que pretende sentar un ejemplo para el resto del continente. Un manual del perfecto golpe de Estado estilo siglo XXI, que envía un mensaje muy claro sobre cuál va a ser la política Obama para Centroamérica y América Latina.
No una guerra directa como en Irak y Afganistán, tampoco a través de amenazas como el despliegue de la IV Flota en el Atlántico, la instalación de las bases militares en Colombia o palabras directas como las que Hillary Clinton dirigió a quienes se atrevan a mantener relaciones con Irán, sino una guerra solapada, de “baja intensidad”, moviendo los hilos más “oscuros” de la diplomacia y de las cadenas de “agencias especiales” preparadas para infiltrar países, gobiernos, procesos electorales y movimientos.
Una “guerra necesaria y justificable”, diría el presidente Obama.
La Resistencia: un bastión necesario
Si hay algo que los poderes fácticos y el mismo Estados Unidos no calcularon fue la impresionante capacidad de reacción del pueblo hondureño.
Después del 27 de enero Honduras entrará inevitablemente a una nueva etapa de su sufrida historia. Concluido el período presidencial de Manuel Zelaya, será el turno de Porfirio Lobo.
Un gobierno extremadamente débil, en medio de una violenta crisis económica, con un escaso reconocimiento a nivel internacional y atado a las órdenes que le dictarán los autores principales del golpe, incluyendo a Estados Unidos.
Ante este escenario, la que ha sido la resistencia contra el golpe, hoy convertida en el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), tendrá que prepararse para una nueva fase de la lucha. Y las dificultades ya están en el tapete: la constante y selectiva represión denunciada a nivel mundial por las organizaciones de derechos humanos es una clara señal del temor que genera este proceso.
Los pasados 4 y 5 de diciembre, delegados y delegadas de organizaciones de todo el país que conforman el FNRP iniciaron una histórica segunda fase de la lucha, para fortalecer el proceso organizativo rumbo a la conformación de una fuerza política alternativa a los partidos tradicionales, capaz de conducir el pueblo hacia una Asamblea Constituyente.
Durantes esos dos días se conformaron varias comisiones y mesas temáticas que estudiaron el camino a recorrer en los próximos meses. Terminando la actividad, el dirigente sindical y coordinador del Bloque Popular, Juan Barahona, explicó que “Ahora vamos con un planteamiento ideológico político claro, para que todos los sectores organizados sepan hacia dónde vamos.
Necesitamos conocer nuestro camino, necesitamos una metodología para llegar a los sectores usando la técnica del caracol, de abajo hacia arriba, y tendremos un movimiento que le truene. Hay que mantener el ánimo –continuó Barahona– y proponernos tomar el poder en forma pacífica, antes o en el proceso electoral siguiente.
Sin embargo, hay que trabajar y muy duro, no es cuestión de dormirse, sino de poner en nuestras agendas diarias este proyecto”, concluyó.
Una nueva etapa de la lucha del pueblo hondureño ha comenzado.
Desapariciones y asesinatos: Ola represiva contra la Resistencia en Honduras
Publicado el 12/20/2009 12:29:00 AM, tema Artículos, Golpe de Estado
** Codeh denuncia plan de terror para acabar con el proceso de fortalecimiento de una alternativa política y social en el país
** Allanamientos y detenciones ilegales, asesinatos y desapariciones han caracterizado las últimas semanas en Honduras.
** Diferentes organizaciones de derechos humanos las han clasificado como una verdadera ofensiva para aplastar el trabajo de fortalecimiento organizativo del Frente Nacional de Resistencia Popular, en su intento de iniciar un camino hacia la conformación de una fuerza política y social capaz de desplazar a los partidos tradicionales golpistas y apuntar a la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente.
Por Giorgio Trucchi
Rel
Después de las cuestionadas elecciones del pasado 29 de noviembre, en las que en medio de una significativa abstención que alcanzó el 60 por ciento salió electo el candidato del Partido Nacional, Porfirio “Pepe” Lobo Sosa, en Honduras se desató una ola represiva en contra de miembros activos de la Resistencia, intensificando la que ha sido una constante a lo largo de todo el periodo de ruptura constitucional originada por el golpe de Estado del 28 de junio de 2009.
En la madrugada del 14 de diciembre, fue asesinado Walter Tróchez, defensor de derechos humanos, especialmente de la Comunidad Lésbica, Gay, Transexual, Travesti, Bisexual. Le dispararon desde un carro en el centro de Tegucigalpa después de que unos días antes había sido secuestrado, brutalmente golpeado y había logrado salvarse tirándose del vehículo conducido por hombres que le acusaban de ser parte integrante del Frente Nacional Contra el Golpe de Estado.
El 6 de diciembre, cinco jóvenes -todos ellos miembros activos de la Resistencia- fueron asesinados a sangre fría en la colonia Villanueva, en la parte oriental de la capital hondureña. Mientras que un día antes hombres armados irrumpieron en las instalaciones del periódico El Libertador, amenazando al personal del rotativo que en estos últimos cinco meses ha trabajado arduamente para denunciar el golpe de Estado, y llevándose computadoras y cámaras fotográficas.
El 8 de diciembre fueron liberados cuatro de los cinco activistas de la Resistencia que habían sido secuestrados unos días antes. El quinto, Santos Corrales García, fue brutalmente asesinado y su cuerpo decapitado fue encontrado a 50km al este de la capital.
“Los días 4 y 5 de diciembre, un grupo de cinco personas con pasamontañas y vestidas con uniformes de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC), con fusiles Galil y pistolas 9mm, que es el armamento oficial de la Policía, detuvieron al señor Santos Corrales García y a cuatro personas más en la colonia Nueva Capital en Tegucigalpa –contó a Sirel el director del Comité para la Defensa de los Derechos Humanos en Honduras (Codeh), Andrés Pavón–.
Fueron encapuchadas para que no pudieran identificar el lugar hacia donde fueron llevadas, posiblemente un centro de detención clandestino. Fueron torturadas para que dieran información sobre los líderes de la Resistencia en la colonia donde viven, y exigieron conocer el paradero de la señora Ada Marina Castillo, también miembro de la Resistencia.
Estamos ante una verdadera estrategia del terror –continuó Pavón– y a un plan para detener el proceso organizativo de la Resistencia antes de la toma de posesión el próximo 27 de enero. Es un plan que se va a intensificar en las próximas semanas y ya estamos viendo cómo la Policía y el Ejército captura a los jóvenes en los barrios y colonias, mientras que los líderes de la Resistencia a nivel nacional siguen sin poder conducir una vida normal por temor a lo que les pueda pasar”.
Para el director del Codeh la ola represiva apunta a descabezar al movimiento de resistencia, para que el nuevo gobierno, surgido de un proceso electoral irregular e ilegítimo, no tenga que lidiar con una resistencia orgánicamente activa.
“El Codeh y la Plataforma que integran las diferentes organizaciones de derechos humanos estamos pidiendo la intervención de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), para que implemente el mecanismo de medidas cautelares a favor de las personas que viven bajo amenazas.
Además, estamos denunciando todo lo que está pasando ante los órganos de derechos humanos de la ONU y ante el fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), para que se comience un juicio en contra de los responsables de estos crímenes. Sabemos –explicó Pavón– que el Acuerdo Tegucigalpa-San José prevé la conformación en los próximos meses de una Comisión de la Verdad. Sin embargo, creemos que no hay condiciones para instalarla, porque en el país todavía no hay garantías del Estado de derecho, y mucho menos confianza y fiabilidad en los organismos de justicia del país. No puede haber una Comisión de la Verdad en el marco de estas barbaries”.
Organismos internacionales siguen de cerca el caso de Honduras
El pasado septiembre, la Asociación Pro Derechos Humanos de España (APDHE) y la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) presentaron una comunicación ante la CPI, para que inicie una investigación de oficio para determinar la responsabilidad penal de quienes cometieron graves violaciones a los derechos humanos en el marco del golpe de Estado en Honduras, mientras que el Observatorio Internacional Sobre la Situación de Derechos Humanos en Honduras (OISDHHN) hizo un llamado urgente a la comunidad internacional para que se mantenga vigilante ante las graves violaciones a los derechos humanos en el país.
Por su lado, Amnistía Internacional pidió una investigación independiente que garantice que todos los responsables de abusos a los derechos humanos sean llevados ante la justicia.
En un documento dado a conocer durante una conferencia de prensa en Honduras, la delegación de esta instancia internacional exigió “revocar toda la legislación, decretos y órdenes ejecutivas emitidas por las autoridades de facto que afecten directa o indirectamente a los derechos humanos, asegurar que las Fuerzas Armadas vuelvan a sus cuarteles y que se termine definitivamente su papel en operaciones policiales, y que todos los miembros de las fuerzas de seguridad rindan cuentas por los abusos a los derechos humanos cometidos entre el 28 de junio y finales de noviembre”, cita el documento.
“Es importante –concluyó el director del Codeh –que siga la solidaridad con el pueblo hondureño y la observación sobre lo que está pasando en Honduras, sobre todo en este momento en que se está incrementando la persecución de carácter selectivo”.

"Algo bueno de México es que con sólo darte un toque, captas la eternidad"
--Jack Kerouac--
El autor de la mítica novela En el camino tuvo un afecto especial por México, país al que idealizó como un paraíso de la libertad. A 40 años de la muerte del Rey Beatnik, ocurrida en octubre de 1969, recordamos los siete viajes que el estadounidense hizo al sur de la frontera y durante los que escribió algunas de sus mejores páginas.
Por Tara FitzGerald
Esquire Latinoamérica
Licor barato, mujeres baratas, hierba barata. Éstas pueden haber sido las razones por las que el escritor beat e icono contracultural Jack Kerouac se sintiera atraído en primer lugar por México, pero fue mucho más que eso lo que lo hizo volver una y otra vez. Una visita inicial en 1950, narrada en su seminal novela del género road-trip, En el camino, fue la chispa que encendió una relación amorosa con el país que lo vería regresar en otras seis ocasiones, culminando con un viaje final en 1961.
Hace cuatro décadas, el 21 de octubre de 1969, en St. Petersburg, Florida, Kerouac murió por una hemorragia abdominal causada por su alcoholismo. Tenía 47 años. La suya fue una vida segada abruptamente, pero que dejó un legado inolvidable, que sigue inspirando a jóvenes rebeldes, viajeros y escritores hasta el día de hoy.
A diferencia de otros autores extranjeros —Malcolm Lowry, D. H. Lawrence, Graham Greene—, él rara vez se mostró desilusionado con México, y permaneció firme en su fascinación e idealización del país y de su gente. “México era un país que simbolizaba ese espacio de fantasía alternativo para Kerouac, y de él se sirvió en el proceso de escritura de algunas de sus mejores novelas”, me dijo en entrevista Jorge García-Robles, autor de El disfraz de la inocencia: la historia de Jack Kerouac en México.
En 1949, su colega escritor beat William S. Burroughs (autor de la novela Almuerzo desnudo) se mudó con su familia a la Ciudad de México, luego de algunos problemas legales en Estados Unidos relacionados con drogas, y le escribió a Kerouac animándolo para que lo visitara. “Acabo de regresar de la Ciudad de México, donde renté un departamento como preparativo para mudarnos allá con la familia.
México es muy barato. Un hombre solo puede vivir bien por unos dos dólares al día (…), con el alcohol incluido… Fabulosos burdeles y restaurantes… De verdad, tienes que visitarnos.” (Tomado de The Letters of William S. Burroughs Volume I: 1945-1959) Las finanzas eran una considerable preocupación para un escritor aún desconocido.
Y así fue como en 1950 Kerouac y Neal Cassady —inspiración de Jack, el héroe en algunos de sus escritos y su mejor amigo durante algún tiempo— planearon un viaje por carretera a México para visitar a los Burroughs. Este viaje, inmortalizado en la Parte IV de En el camino, con Jack como “Sal Paradise” y Neal como “Dean Moriarty”, sería el primero que realizó, y desde entonces se hizo patente su fascinación por la otredad que veía en México.
“Ya consulté el mapa: un total de más de mil millas, la mayoría de ellas por Texas, hasta la frontera en Laredo, y luego otras 767 millas a través de todo México hasta la gran ciudad, cerca del quiebre del país, el istmo, y de las cumbres oaxaqueñas. No me podía imaginar este viaje. Era el más fabuloso de todos. Ya no era de este a oeste, sino hacia el mágico sur”, escribió Kerouac.
Esta tendencia a ver México como un sitio mágico hacia el cual podía escapar y donde podía hacer realidad sus sueños siempre estuvo presente en él. En sus cartas a distintos amigos hacía frecuentes referencias a proyectos de establecerse en México, o trataba de convencerlos de que lo acompañaran. Sin embargo, ninguno de estos planes fructificó y sus viajes duraron no más de unos meses.
En este primer viaje, Jack y Neal encuentran mariguana y prostitutas poco después de cruzar la frontera, y luego continúan hasta la Ciudad de México. En la novela lo narra así: “Un breve paso de montaña nos llevó de pronto a una altura desde la cual vimos completa a la Ciudad de México, extendida en su cráter volcánico allá abajo, escupiendo humos urbanos y las primeras luces del atardecer. Hacia allá nos dirigimos a toda velocidad, bajando hasta la avenida Insurgentes, todo de frente hasta el corazón de la ciudad en Reforma.” Jack contrajo disentería —la ciudad lo hizo enfermar, literalmente—, y terminó quedándose con los Burroughs en la colonia Roma, en Cerrada de Medellín 37 (hoy José Alvarado), mientras que Neal regresó a Estados Unidos. El edificio original aún sigue en pie.
“Él sacó provecho de cierta calidad espiritual del paisaje y de la gente de México, que era extraordinaria, y la describe en su último viaje por carretera con Cassady en En el camino”, dijo Ann Charters, autora de la biografía Kerouac.
Su biógrafo Gerald Nicosia (Memory Babe: A Critical Biography of Jack Kerouac) está de acuerdo: “(Kerouac) capta el sabor del país, de la pobreza y de la aridez y del desierto. Siempre estuvo muy sintonizado con la escenografía y el paisaje, y realmente captura eso en México.”
Una mala influencia
En la década de 1950, la colonia Roma era un barrio de clase media baja que conservaba algunas de las residencias de señorial estilo europeo de sus días de gloria en los inicios del siglo xx, pero en medio de viviendas más baratas y funcionales. El barrio atrajo a un tropel de bohemios, y también a una población de estadounidenses expatriados, muchos de los cuales estudiaban en el cercano Mexico City College (mcc). La llamada Ley del Soldado (G.I. Bill) concedía una pensión de subsistencia a los veteranos de guerra que estuvieran matriculados en un programa para obtener un grado en diversas universidades y colegios dentro y fuera de Estados Unidos, como el mcc. Burroughs, graduado de Harvard, se había inscrito para cursar una maestría en antropología. “Pero Kerouac era muy mala influencia para él. Cada vez que llegaba de visita, Burroughs terminaba abandonando los estudios, o simplemente no iba a la escuela”, relata el doctor Edward Simmen, ex historiador oficial de la Universidad de las Américas (antes mcc).
La colonia Roma era para Kerouac su hogar lejos del hogar, y parte de lo más prolífico de su escritura surgió en dos edificios vecinos de la calle de Orizaba.
La construcción original de Orizaba 210, de mosaicos color rosa, fue demolida y en su lugar se erige hoy un insulso edificio de departamentos de ladrillos rojos,
mientras que Orizaba 212 se encuentra semi abandonado, pero podría ser la misma vivienda donde Kerouac escribía febrilmente a mano, a la luz de las velas en el cuarto de la azotea, mientras escuchaba las incoherencias —provocadas por la morfina— de su amigo Bill Garver, quien vivía abajo. En todo caso, no queda ni una placa para recordarnos que ahí fue donde Kerouac, frecuentemente bajo la influencia de la mariguana, a veces de la morfina, y definitivamente de litros de alcohol, escribió Doctor Sax, Tristessa, Mexico City Blues y por lo menos partes de Ángeles de la desolación. En su Libro de blues hay incluso un poema titulado “Blues de Orizaba 210”.
Para la época de su segunda visita, en mayo de 1952, Burroughs vivía en Orizaba 210, y había sucedido una catástrofe. En septiembre de 1951, Burroughs le había disparado a su esposa Joan y la había matado, al parecer jugando en la borrachera a “Guillermo Tell”, para lo cual habían puesto un vaso sobre la cabeza de ella, en vez de una manzana.
Fue encarcelado, pero salió bajo fianza. Durante su estancia, Kerouac terminó de escribir sus fantásticas memorias de infancia Doctor Sax. Se estaba quedando sin dinero, Burroughs se estaba cansando de alimentarlo indefinidamente, y pelearon porque Kerouac quería almacenar mariguana y peyote en el departamento. Burroughs estaba harto de Kerouac y de México, como lo explica Ann Charters en las notas que acompañan su edición de la
correspondencia de Kerouac.
En su siguiente viaje en diciembre de ese año, Kerouac les escribió a Neal y Carolyn Cassady: “Bill (Burroughs) acaba de irse anoche por fin de México, qué triste.” En esa carta describe los arreglos que ha hecho para su hospedaje: “Tomé una pequeña vivienda, un piso por encima del departamento de Bill, en su azotea, dos cuartos, mucho sol y ancianas indígenas lavando ropa. Me quedaré aquí un rato, a pesar de que 12 dólares al mes es una renta alta. Pero es un lugar perfecto para escribir, viajarse, pensar, con aire fresco, sol, luna, estrellas, el Techo de la Ciudad.”
También detalla parte de su vida cotidiana en México: “Esta noche voy a comprar tres docenas de ostiones por el equivalente a 35 centavos (lo cual es caro), y los voy a freír en mantequilla y a acompañar con Chianti importado & pan francés. Todas las mañanas desayuno bistec con huevos, que compro por 30 centavos y luego cocino.” (Tomado de Jack Kerouac Selected Letters Volume I: 1940-1956).
La libertad, el ocio, la privacidad
Kerouac pasó buena parte de su tiempo en la Ciudad de México en la colonia Roma y sus alrededores, así como deambulando por callejuelas y mercados del Centro Histórico, muchas veces en busca de prostitutas u otras experiencias sórdidas. Ya que sus libros son en gran medida autobiográficos, las referencias a México nos dan una buena idea de lo que hacía y de los lugares a los que iba. Al parecer, pasaba muchos días escribiendo en la azotea, para luego salir por una cena barata de bisteces y a beber por las noches.
En sus cartas menciona haber remado en el lago y organizado picnics en el parque de Chapultepec. En su noveleta Tristessa relata un paseo —que hizo drogado—
desde el Centro, a través de las lluviosas calles de la Roma, para llegar a casa, el cual lo conduce aparentemente a lo largo de Álvaro Obregón, luego por Orizaba y a través de la plaza Luis Cabrera. “Llego por la preciosa calle Orizaba (luego de cruzar amplios parques lodosos cerca del Cine México y la sombría calle de tranvías que lleva el nombre del sombrío general Obregón en la noche lluviosa, con rosas en el cabello de su madre). La calle de Orizaba tiene una magnífica fuente con estanque en un parque verde con una rotonda redonda de espléndida estructura de piedra y vidrio y viejos canceles y encantadoras majestuosidades ondulantes y espiralosas que, al ser contemplados bajo la luna, se mezclan con mágicos jardines interiores españoles de una arquitectura (si arquitectura quieres) diseñada para pasar en casa noches adorables. De aires andaluces.”
México representaba un escape de la clase media estadounidense para Kerouac y para todos los escritores beat. Kerouac fue el primero que describió a su generación como beat, jugando con el doble significado de “golpeado” o fatigado por la vida (era poco después del fin de la Segunda Guerra Mundial), y en un sentido espiritual de “beatífico”.
Pero fue el célebre columnista de San Francisco, Herb Caen, quien acuñó el término beatnik (fusionó las palabras beat y Sputnik, nombre del primer satélite artificial del mundo, lanzado por la urss) para referirse a esos escritores. “El movimiento beat estaba muy desilusionado del Estados Unidos donde todos parecían cortados con el mismo molde. En los años 40 y 50 era un país muy homogéneo”, dijo el biógrafo Nicosia. “México, como país representativo de una cultura del tercer mundo, resultaba muy atractivo para Jack, como un lugar habitado por fellaheen (palabra árabe que designa a los campesinos de vidas sencillas y modestas).
Él veía semejanzas con las cosas que estimaba de Lowell [Massachusetts, el pueblo de clase trabajadora en el que creció]. En esos sitios, alejados de la corriente comercial dominante, había un espacio para la libertad intelectual.” Kerouac veía a México como una civilización “fellaheen”, retomando las premisas de La decadencia de Occidente de Spengler. En otras palabras, una sociedad “primitiva” que colinda con una civilización decadente, en espera de su eventual resurgimiento. Además, tendía a idealizar lo que él llamaba lo “indio” en México, del mismo modo en que lo hacía con la clase baja negra en Estados Unidos.
Al mismo tiempo que era un escape de la homogeneidad de la cultura estadounidense, México le daba la libertad para escribir sin las presiones del establishment literario de Nueva York y de las dificultades económicas de Estados Unidos en general. “Le gustaban la libertad y el ocio, el ritmo más lento y la mayor privacidad de allá [la Ciudad de México]”, me dijo Carolyn Cassady, segunda esposa de Neal Cassady y amante de Kerouac por un tiempo.
“A fin de cuentas, México tuvo un gran impacto en su escritura, sus libros no hubieran sido los mismos sin México”, dijo el biógrafo Nicosia. “Antes que nada, México le otorga un clímax necesario a En el camino, cuando encuentran este país donde se pueden expresar en libertad.”
Las prostitutas y el galán de las mujeres pensantes
Parte de esta libertad de expresión la encontró en la prostitución legal, con visitas habituales a la “zona roja” en la calle de Panamá del Centro de la Ciudad de México, donde con frecuencia elegía a las chicas más jóvenes. Kerouac era guapo antes de que la bebida cobrara su cuota. Tenía cabellos negros ondulados, penetrantes ojos azules y una voz calmada, aunque algo nerviosa, cuando no estaba demasiado borracho.
En muchos sentidos, era el estereotípico joven modelo de lo estadounidense, apuesto y bien arreglado. Se pensaría que al tener la galanura de una estrella de cine —el James Dean de las mujeres pensantes—, habría podido atraer fácilmente a las damas. Entonces, ¿por qué las prostitutas?
Por un lado, sus escapadas a México eran en buena medida huidas de relaciones rotas o inestables (estuvo casado tres veces). Pero, por otro, el que recurriera a la prostitución se debía a sus culpas católicas en torno al sexo. “Se sentía más cómodo sexualmente con prostitutas. Como católico devoto y pecador culpable, tenía un complejo de virgen/puta”, dijo Carolyn Cassady. “Siempre parecía apologético cuando tenía sexo con mujeres ‘respetables’.” Su noveleta Tristessa es, en su nivel más básico, un recuento de su relación entre 1955 y 1956 con una prostituta mexicana adicta a la morfina, a quien se refiere por su nombre verdadero de Esperanza Villanueva en sus cartas.
Tristessa es la única obra de la literatura beat que se centra exclusivamente en México. El libro se publicó en inglés en 1960 y en español hace diez años (Mondadori la reeditó en 2008). “Hablando en términos literarios, Tristessa es para mí el mejor de los libros en los que Kerouac habla de México. Tristessa no describe necesariamente el México real, pero sí ofrece su visión de cómo era México en esa época”, dijo García-Robles, quien tradujo ese libro al español. Kerouac se identificaba con el catolicismo mexicano, que le recordaba su educación estricta en una familia francocanadiense.
En México visitaba con frecuencia pequeñas iglesias, rezaba y encendía velas. El contraste entre la prostitución y la religión es retratado de la manera más descarnada en Tristessa, cuando describe la estatuilla de la virgen de Guadalupe iluminada con veladoras que Esperanza tenía en el pobre cuarto de azotea donde vivía.
“Le encantaba la gente de México, pues sentía que estaban en contacto con las alegrías básicas de la vida: comer, beber, amar, bailar, hacer música y arte, etcétera”, dijo Nicosia. Pero, pese a su admiración por México, en realidad nunca pasó mucho tiempo con mexicanos, aparte de Tristessa/ Esperanza, y apenas aprendió a hablar español.
En sus visitas de 1955 y 1956, Kerouac se quedó en un cuarto de azotea de Orizaba 212, donde también vivía Bill Garver (el Viejo Bull Gaines en Tristessa). A su vivienda (lo más probable es que haya sido un cuarto de servicio) se llegaba subiendo por una desvencijada escalera de caracol a una resbaladiza superficie llena de charcos, donde ropa recién lavada ondeaba con la brisa y había niños que lo ponían nervioso cuando jugaban cerca de los bordes de la azotea. Durante esa época, Kerouac estaba profundamente sumergido en una exploración del budismo, lo que se refleja en los dos textos que escribió entonces en México
(Tristessa y Mexico City Blues).
Hay un ámbito en el que sus textos sí divergen de la realidad. En su libro sobre Tristessa, él nunca se acuesta con ella... “He renunciado a la lujuria con mujeres —a la lujuria por la lujuria misma—, he renunciado a la sexualidad y al impulso inhibidor…” Pero en una entrevista posterior para Paris Review, Kerouac describe cómo finalmente “se la cogió”. Es posible que haya editado el contenido de sus libros sabiendo que su madre y su hermana podrían leerlos, como Nicosia sugiere en su biografía.
La visita de los Hermanos Marx
En 1956, su amigo, el poeta beat Allen Ginsberg (Aullido), junto con su amante, Peter Orlovsky; el hermano de Orlovsky, Lafcadio; y el poeta Gregory Corso (Gasolina) visitaron a Jack en México. En Ángeles de la desolación, Kerouac describe cómo estuvo sentado en su azotea, mirando hacia la calle en espera de que los “cuatro Hermanos Marx llegaran caminando por Orizaba”. Jack actuó como turista, y el grupo visitó la unam, salió de la ciudad para ir a las pirámides de Teotihuacán, donde fumaron mariguana, paseó en trajinera por el lago de Xochimilco y presenció fuegos artificiales en el Zócalo. Fue durante este viaje que un fotógrafo callejero captó la ahora famosa imagen de ellos cinco en la Alameda. Se cree que ésta es la única foto de Kerouac en México.
En Ángeles de la desolación, Kerouac describió el momento. “Nos tomó una foto un fotógrafo en el parque del centro de la ciudad… Todos salimos ahí orgullosos, yo e Irwin [Allen] y Simon [Peter] de pie (ahora me sorprende ver que en ese entonces yo era bastante ancho de espalda), y Raphael [Gregory] y Laz [Lafcadio] de rodillas al frente, como un equipo.” Peter Orlovsky es el único que aún vive.
También fueron a algunos bares de putas. “En el Club Bombay hay una docena de alocadas chicas mexicanas que fichan de a un peso por canción, y bailan meneando sus pelvis directamente frente a los hombres, a veces tomándolos de los pantalones, mientras que la trompeta de una orquesta increíblemente melancólica toca canciones tristes desde el escenario de los pesares.”
Jack y Peter decidieron ir con unas putas de afuera del Bombay, y Kerouac eligió “a la más joven, de 14”, por tres pesos (24 centavos de dólar). Orlovsky escogió a una señora mayor, mientras que Ginsberg los esperaba. “Una semana después, el pobre Simon [Peter] tenía gonorrea, y le tuvieron que poner inyecciones de penicilina. No se había preocupado por limpiarse con el ungüento medicinal especial, como yo lo hice.”
El Bombay es un bar de putas, o “table”, de ambiente rudo que hasta la fecha sigue en pie. Ubicado en una oscura esquina justo atrás de la Plaza Garibaldi, tenía un letrero de “clausurado” cuando traté de visitarlo hace poco. El gerente de una cantina cercana se espantó cuando le pregunté dónde quedaba, e insistió en que uno de sus guardias de seguridad me acompañara a ir a echar un vistazo. Al parecer, pronto estará operando nuevamente.
Los muchachos se fueron de la Ciudad de México después de conseguir aventón de vuelta a Estados Unidos, y dejando atrás al pobre y viejo Bill Garver. Cuando Kerouac regresó a la Ciudad de México en 1957 —en la cúspide de la fama, a un mes de la publicación de En el camino—, las cosas se pusieron algo lúgubres. Garver falleció, Esperanza había desaparecido, y Jack rentó una habitación en el Hotel Luis Moya, en el Centro, sólo para ser sorprendido por un terremoto.
Para colmo, sus putas favoritas de la calle de Panamá habían sido dispersadas por la “propagación del Cáncer del Americanismo” (refiriéndose al conservadurismo y mojigatería de esa sociedad). Ya era demasiado. Así que se fue. “El terremoto lo asustó mucho, y le mostró que la muerte y la desgracia lo podían alcanzar también en México. Él había creado esa visión idílica de México como un oasis para retirarse del resto del mundo”, refiere Nicosia.
Nostalgia de México
En el verano de 1961, Kerouac realizó el último de sus viajes a México, pero a esas alturas, las presiones de la fama ya lo estaban alcanzando. Le escribió a su agente literario, Sterling Lord, antes del viaje, diciéndole: “Espero ir a la Ciudad de México… por dos meses, para pensar, caminar, escribir, a solas en un pequeño depto. Porque es algo que no he hecho en tres años, o sea sentarme solo & pensar por meses y preparar la siguiente novela.” Una vez en la Ciudad de México, se abasteció de benzedrina y fenobarbital, y escribió 50,000 palabras de la Parte Dos de su novela Ángeles de la desolación.
Se quedó en un departamento en Cerrada de Medellín 37, donde estaba la vivienda que ocupó en su primera visita, cerrando así puntualmente el ciclo. Kerouac nunca volvería a viajar al sur de la frontera.
Descrito con frecuencia como el Rey de los beat, Kerouac rechazó posteriormente ese legado. “Los beat fueron la primera generación que eligió un modo de vida alternativo, no formar familias, gozar de libertad sexual y de la homosexualidad abierta, buscar respuestas en religiones orientales y experimentar con drogas de modo recreativo”, dijo García-Robles. Irónicamente, a pesar de que estos ideales fueron adoptados por el movimiento hippy de los 60, Jack nunca se identificó con ellos. “Kerouac se encerró con su esposa y su madre en sus últimos años, dejó de ver a sus amigos y cayó en el alcoholismo. Fue el profeta de un movimiento con el que nunca se identificó”, añadió García-Robles.
En los cuarenta años que han transcurrido desde su muerte, el reconocimiento literario y la fama de Kerouac han sufrido altibajos, pero sus novelas siguen siendo libros de cabecera para jóvenes rebeldes que están buscando un “camino” propio… que ocasionalmente los conduce hasta México.
Las “elecciones” en Honduras fracasaron en su intento por detener a la Resistencia
Publicado el 12/05/2009 09:43:00 PM, tema Artículos, Golpe de Estado

** Cinco días después, el régimen golpista y el Tribunal Supremo Electoral continúan rehusándose a dar a conocer los resultados pueblo por pueblo
Por Al Giordano
The Narco News Bulletin
Traducción: Fernando León
Original Aquí
Uno de los beneficios secundarios de organizar una Escuela de Periodismo Auténtico es que, mientras su director está muy ocupado en juntar todas las piezas—currículum, plan de trabajo, alojamiento, comidas, visas, transporte—los y las más de 60 periodistas que serán parte de la Escuela en febrero están ahí afuera haciendo el trabajo de reportar, incluso cuando estoy alejado por breves periódos.
Uno de los profesores de la Escuela 2010, Jesse Freeston, hizo este reportaje en vídeo desde Honduras para The Real News. Este muestra muchas de las acciones anti democráticas negativas y represivas del régimen golpista, incluso en el día de las “elecciones” fingidas, pero más que eso, muestra que la Resistencia Nacional continúa fuerte y determinada a seguir y que no está dispuesta a sucumbir. Hasta que esta tenga éxito en conformar la Asamblea Constituyente para una Nueva Constitución, permanecerá yendo y viniendo y luchando pacíficamente. Y eso es francamente inspirador.
Además, no crea el despliegue de la presunta participación electoral del “65 por ciento” del domingo pasado (ahora un poco reducido a “60 por ciento”). ¿Sabía usted que el régimen golpista y el Tribunal Supremo Electoral no han publicado aún los resultados “electorales” de cada pueblo? Bueno… uno de nuestros colegas tiene en las manos resultados reales del interior de la sala de conteo. Los hechos que arrojan dichos resultados caerán sobre las cabezas de todos los que en los últimos cinco días han repetido las afirmaciones de una participación “electoral” del 60 por ciento. Ni siquiera se acerca a esta cifra. Permanezcan en sintonía… Como se predijo aquí, las “elecciones” fingidas no resolvieron nada, y las pruebas duras de un fraude oficialmente sancionado complicarán aún más el control del poder por parte del régimen golpista. Queridos lectores, me aseguraré que ustedes se encuentren entre los primeros en saber, cuando “ustedes saben que” golpee el ventilador.

Mientras los pocos diputados dignos argumentaban su voto en contra de la moción que sentenciaba a Manuel Zelaya Rosales a la no restitución, los demás diputados, emperifollados, maniáticos, simples asnos y asnas, elucubradores, montaraces, viles, simplones, burdos y burdas, copias humanas, etc) agarraban su celular para jugar, hacían coro de la rechifla, se reían con dientes purulentos, en fin, se negaban -como lo vienen haciendo- a escuchar el acto civilizado del razonamiento.
No es ninguna sorpresa, pero lo visto ayer en TV es toda una lección del cómo construir el asco. La no restitución triunfó de antemano y ya todos sabíamos lo que pasaría ayer en esa sesión, sin embargo, no me deja de sorprender la inagotable revelación de la mentalidad primitiva y sus poses mediáticas.
Wenceslao Lara, el pobre primate que han erigido como vocero de la brutalidad verbal, llegó a decir que "el mundo debe tomar aprendizaje de la democracia, porque incluso en medio de tan grave crisis la selección nacional de fútbol clasificó al mundial" (...)
Momentos antes había hablado José de la Paz Herrera (Chelato Uclés), técnico mundialista de la selección de fútbol que participó en España 82. Diputado de bajísimo perfil y figura exótica del Congreso, Chelato había sido electo como un premio popular, casi un capricho que le daba "sazón" a las aburridas deliberaciones. Pues bien, ayer se esperaba que volviera a recordar el juego aquel contra Yugoslavia cuando salimos eliminados por un penal inexistente...y ¡voilá! ¡si que habló de un penal inexistente! Pero el penal del que hablaba era del que le metió el mismo Congreso Nacional al pueblo hondureño a través del golpe de Estado, que a estas alturas ya lleva tres versiones: la del 28 de junio, la de las elecciones del 29 de noviembre y la de ayer 2 de diciembre.
Chelato les dio una cátedra de humildad y verdad popular a ese nido de cacatúas y, definitivamente, demostró para qué estaba en ese lugar y el cómo actúan los caminos inescrutables del vox Dei : "¿Eres tú el Hijo de Dios? -ilustró Chelato-Pilatos basándose en la Biblia- Y Cristo le contestó: Tú lo dices" y entonces -preguntó Chelato- ¿cuál es la verdad y quiénes son los hijos de Dios? ¡Pues el pueblo! ¡el pueblo que ha marchado más de 150 días y que ha sufrido la brutalidad militar! ¡Esa es la verdad! ¡Yo voto en contra!
Caramba, Chelato no se lavó las manos al igual que hicieron 14 valientes diputados y diputadas. Chelato encarnó al que en los billares llora por la pérdida de un partido, al que cargando 90 libras de carne se apresura para alcanzar al menos el segundo tiempo en los laberintos del mercado, a la novia que se sube a la moto junto a su novio y regresa a casa con una bandera de lágrimas por la derrota o por la emoción incontrolable... Chelato se hizo hombre y mujer, nació en un pesebre de algún mesón Tegucigalpense, vivió, jugó, conoció Sevilla, le empató a España y se guardó la verdad revelada en los campos de entrenamiento para expresarla con claridad el día que le tocara... y sí, ayer fue ese día que tanto esperaba... o esperábamos de él, nuestro santo futbolero, nuestra potra eterna, nuestra esférica fe multiplicada en las redes de la impotencia!
¡Chelato clasificó anoche al mundial de la dignidad!!
La nulidad de las elecciones hondureñas
Publicado el 12/02/2009 09:04:00 AM, tema Artículos, Golpe de Estado

La nulidad de las elecciones hondureñas
Tarea difícil- La ley protege la estructura política oligarca corrupta hondureña
Por Carlos Augusto Hernández Alvarado
Abogado y notario
carlosaugusto69@yahoo.com
Especial para Arlequín
Han concluido las elecciones el día de ayer 29 de noviembre del año 2009, mas no el proceso, no haré valoraciones sobres abstencionismo, participación, legitimidad popular u otros aspectos después del hecho acaecido, me concretaré a expresar mi punto de vista jurídico sobre la nulidad de las elecciones recién pasadas.
Ya había opinado con anterioridad de que las elecciones eran ilegítimas por este punto de vista: "El artículo 52 de la Constitución de la Republica de Honduras, manifiesta quienes no pueden ser Magistrados del Tribunal Supremo Electoral, en el punto 2 de ese artículo dice: "Que no pueden ser Magistrados del Tribunal Supremo Electoral, quienes estén nominados u ostenten cargos de elección popular", en la actualidad el representante del Partido Nacional y Liberal ante del tribunal referenciado, ostentaban cargos de elección popular, para poder ser Magistrados electorales... o sea el Tribunal que regula las elecciones en este momento es ilegitimo, a esto se une lo que establece el artículo 2 de la Ley Electoral que manifiesta: "Que el sistema electoral se regirá bajo el principio de legitimidad". Teniendo un Tribunal ilegitimo y un gobierno ilegitimo este principio desaparece... por eso las elecciones carecen de validez, por estarse rigiendo en un marco de ilegitimidad, se agrava aún más las elecciones con lo que dispone el artículo 272 de la Constitución que manda al Presidente de la República (en este caso ilegítimo) poner a disposición del Tribunal Supremo Electoral un mes antes de las elecciones a las Fuerzas Armadas, que curiosamente están involucradas en el golpe de estado.
Si bien es cierto la validez de la convocatoria se hizo antes del golpe y fue legal y
ya estaban los candidatos electos, esta legitimidad desaparece por la ilegitimidad en la que se desarrolla el proceso en la actualidad como lo he señalado precedentemente y como lo manda el artículo 2 de la Ley Electoral hondureña". Ahora bien el artículo 199 de la Ley Electoral de las Organizaciones Políticas hondureñas establece que puede haber nulidad en las elecciones en: "La votación en una Mesa Electoral Receptora, Municipio, Departamento o a Nivel Nacional y los resultados del escrutinio en los tres (3) niveles electivos previstos en esta Ley". El artículo es claro estos tres niveles pueden ser sujetos de nulidad, seguidamente el artículo 200 establece que la nulidad tendrá efecto sobre el nivel que fuera sujeto de nulidad y no podría ser de otro modo ya que el que impugna por nulidad tiene que señalar qué nivel de elección está impugnando.
Si seguimos adentrándonos en la ley electoral y vemos el artículo 202 el cual establece las causas de nulidad de las elecciones y que entre otras señala: "1) Si se
llevaron a cabo sin convocatoria legal; 2) Si la convocatoria se hizo fuera de los términos legales; 3) Si se practicaron fuera de la fecha y lugar indicado en la convocatoria; 4) Si se utilizó coacción por parte de funcionarios o empleados públicos, personas particulares o por intervención o violencia de cuerpos armados de cualquier naturaleza; 5) Si la elección recae por error de nombres, en persona distinta al candidato; 6) Si existe apropiación o sustracción de la documentación y
materiales que contienen las bolsas electorales; 7) Si se interrumpe el proceso electoral sin causa justificada; 8) Si existe fraude en la suma de los votos y este incide en el resultado de la elección; y, 9) Si existe alteración o falsificación
de las actas o certificaciones electorales".
Podemos analizar que lo expresado precedentemente como ilegitimidad de las elecciones no se encuentra comprendido como causa de nulidad de las elecciones, esta es una contradicción legal monstruosa porque a pesar de lo ilegitimo del proceso no lo refleja en la ley electoral como un sujeto de nulidad de las elecciones mismas y solo señala causas de nulidad muy difíciles de probar o de recopilar que establece el artículo 202 dando un plazo de 10 días (Artículo 204 de la ley electoral) demasiado corto para poder solicitar la nulidad de las elecciones y probar las causas del artículo 202, pregunto: ¿A quién beneficia esta contradicción legal en el proceso de nulidad de las elecciones? Lógicamente a quienes controlan el aparato institucional(Partidos políticos tradicionales asaltados por la oligarquía política corrupta del país) porque son ellos los que tienen la posibilidad de ocultar las causas de nulidad y porque el macro de la ilegitimidad legal no se encuentra comprendido como sujeto de nulidad electoral, he aquí una de las grandes luchas populares por librar, para poder conquistar que el sistema político garantice legitimidad en la estructura macro y micro legal del proceso electoral para que se refleje en el caso actual de las elecciones ilegitimas como sujetas de nulidad, si no se logra comprobar cualquiera de los 9 puntos señalados en el artículo 202 de la Ley Electoral Hondureña para anular las elecciones, será tarea difícil y casi imposible, situación actual de la ley que solo beneficia a la oligarquía política corrupta de nuestro país.
La resistencia sepulta el bipartidismo en Honduras
Publicado el 11/30/2009 10:08:00 AM, tema Artículos, Golpe de Estado

Francisco Romero
Rebelión
Como se esperaba, dada la complicidad abierta y el acompañamiento y sustento del régimen golpista al candidato liberal Elvin Santos y a la incapacidad de éste para responder ante el clamor de las bases de su partido para que apoyara la restitución del presidente legítimo Mel Zelaya, los votantes -que apenas llegan al treinta y cinco por ciento- eligieron a Pepe Lobo, candidato del partido conservador nacionalista. Si bien, esto significa una lección brutal para la facción del golpismo que ejerce el poder ilegalmente, también significa que no es posible gobernar ahora sin considerar a la resistencia como la fuerza de oposición más fuerte que jamás ha existido. En otras palabras, la resistencia ha sepultado al bipartidismo.
Si vemos los números que hasta ahora salieron a luz publica, el candidato nacionalista Pepe Lobo, obtuvo hasta ahora, si acaso entre el 18 y 20% de los votos. Su opositor, apenas la mitad de eso. El llamado de la resistencia a la abstención sin lugar a dudas es el más claro ganador con más de 60% de los votantes. Este resultado debe leerse a la luz de que no será posible -para el candidato favorecido por la tendencia- gobernar sin considerar la contundencia del resultado del llamado de la resistencia que triplica el numero de votos con los que será ungido el nuevo presidente. ¿Qué gobierno puede tener la legitimidad para gobernar con estos resultados? ¿Tendrá Pepe Lobo la sagacidad y la valentía para reconocerlo?
Estas preguntas son sólo el preludio de las dificultades que enfrentará un gobierno tan débil como el que encabezaría Pepe Lobo. Ha sido público el apoyo del grueso del empresariado a su opositor. También se ha mencionado que el candidato liberal era el favorito de “la embajada”, al considerarlo uno de los suyos y el más confiable. Pepe tiene en su historial ciertas “manchas” que lo vuelven un tanto indescifrable. El hizo público su apoyo a la cuarta urna que impulsaba el presidente Zelaya previo al funesto golpe de estado. Y ya que lo mencionamos, el precedente funesto del golpe de estado, será como una espada de Damocles que penderá sobre su cabeza y que no le permitirá hacer las cosas que quiera.
Tiene también otras cosas de que preocuparse. En la campaña anterior, Pepe basó su campaña en la política de Mano Dura, la que incluyó entonces la pena de muerte como la panacea con la que ofreció acabar con la inseguridad y la violencia. Su figura mas importante en esto fue y sigue siendo Oscar Álvarez, un militar en retiro, sobrino del brutal asesino de detestable memoria, Gustavo Álvarez, cuyo historial esta marcado de escándalos por narcotráfico, trafico de armas, entre otras. Por supuesto, este historial ha sido ocultado adrede para no mancharle su hoja de vida, pues como han sido las cosas en Honduras, ya le van construyendo una imagen de presidenciable. Cosas veredes Sancho amigo.
Este ilustre caballero es el que con más probabilidad asumirá nuevamente el rol de ministro de seguridad. En el contexto en que la resistencia será sin dudas la mayor fuerza política que tendrá encima controlando sus acciones, movilizando su fuerza y haciendo lo posible por la realización de la Asamblea Constituyente, este personaje, utilizará, sin dudas, todas los recursos y estrategias que le permitan echar a andar sus planes para acabar con tan incomoda oposición.
Por otro lado, la principal debilidad de Pepe es indudablemente que dentro de su mismo partido, él no es considerado confiable, no porque no tenga militancia probada, ni porque no tenga la experiencia acumulada. Esto es un asunto de clase. Por eso, algunos sectores de su propio partido prefirieron votar por el candidato liberal, porque Pepe no es considerado de su clase. No es cosa de plata –porque el la tiene suficiente- es una cosa de pertenencia de clase. Muchos lo ven con desdén, pues es un hombre del campo, indigno de la sangre azul que algunos –en pleno siglo veintiuno- aun creen tener. Esto es la expresión del fascismo que hoy nos gobierna.
Ahora que se van constituyendo coordinaciones, alianzas, redes que nos llevan casi sin duda al frente amplio. La lucha que se nos viene por delante es aquella por la vigencia y defensa de los derechos humanos. El saldo del golpe que será heredado por el precario e ilegitimo nuevo gobierno, será la papa caliente para Pepe. Si lo dejan llegar, le tocará rápidamente asumir el dialogo con Mel y con la Resistencia en vistas a establecer la constituyente. La realidad contundente que estableció la resistencia este día no puede ser soslayada como muchos golpistas que no vale la pena mencionar, quisieran. El dilema planteado por las demandas por violaciones a derechos humanos ante instancias internacionales, dada la indefensión interna por la complicidad de la institucionalidad de justicia, será la brasa que Pepe deberá pasar de mano rápidamente. Sí se equivoca en esto, no habrá forma de gobernar con cierta tranquilidad. La resistencia no le permitirá que no decida sino, por el enjuiciamiento de los criminales. Estos a su vez, conspiraran para protegerse, ahora que saben que no pueden andar por el mundo impunemente cuando a aquellos que quieren emular, han sido enjuiciados y encarcelados con largas penas.
Si algo quedó claro en este proceso espurio, aún en contra de toda la institucionalidad que se ha vuelto cómplice del golpe y sus consecuencias, es que el Frente Nacional de Resistencia, es el sepulturero del bipartidismo en Honduras. Ya nada podrá hacerse sin considerar su concurso y su opinión. Sólo es cosa de tiempo, pero más temprano que tarde, el frente amplio y después, un partido de clases, de los pobres, surgirá de su seno, para poner el ultimo clavo en el ataúd de la sociedad clasista y excluyente que ha dilapidado la riqueza que debe estar al servicio de la población hondureña, especialmente de los más pobres.
Las elecciones ilegales en Honduras y la hipocresía de Washington
Publicado el 11/30/2009 08:48:00 AM, tema Artículos, Golpe de Estado

Eva Golinger
Rebelión
“¿Qué vamos a hacer?, ¿quedarnos sentados durante cuatro años y simplemente condenar el golpe?” –declaraciones de un alto oficial del Departamento de Estado en Washington ayer.
Las verdaderas divisiones en América Latina –entre la justicia y la injusticia, democracia y dictadura, derechos humanos y derechos de corporaciones, poder popular y dominación imperial– nunca han sido tan visibles como hoy. Los movimientos de los pueblos por toda la región para transformar sistemas corruptos y desiguales que han aislado y excluido a la mayoría de las naciones latinoamericanas, hoy están tomando con éxito el poder de forma democrática y construyendo nuevos modelos basados en la justicia económica y la justicia social. Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador están en la vanguardia de estos movimientos, mientras que otras naciones, como Uruguay y Argentina, se están moviendo a paso un poco más lento hacia el cambio.
Históricamente, la región ha estado plagada de una injerencia brutal de Estados Unidos, la cual ha buscado a toda costa dominar y controlar los recursos estratégicos y naturales de este territorio abundante. Con la excepción de la desafiante revolución cubana, Washington logró instalar regímenes títeres por toda América Latina a finales del siglo XX. Cuando Hugo Chávez ganó la presidencia en 1998 y la revolución bolivariana comenzó a florecer, el balance del poder y el control imperial sobre la región se debilitaban. Ocho años del gobierno de George W. Bush trajeron de nuevo los golpes de Estado a la región, en Venezuela en 2002 contra el Presidente Chávez y en Haití en 2004 contra el Presidente Aristide. El primero fue derrotado por una insurrección popular masiva del pueblo, y el segundo logró secuestrar y derrocar a un presidente que ya no convenía a los intereses de Washington.
A pesar de los esfuerzos de la administración de Bush para neutralizar la expansión de revolución en América Latina por medio de golpes, sabotajes económicos, guerra mediática, operaciones psicológicas, intervención electoral y un incremento en la presencia militar, naciones justo a la frontera estadounidense, como Honduras, El Salvador y Guatemala eligieron presidentes con tendencias izquierdistas. La integración latinoamericana se consolidó con UNASUR y ALBA, y las garras del poder de Washington comenzaron a desaparecer.
Henry Kissinger dijo en los años setenta: “si no podemos controlar a América Latina, ¿cómo vamos a dominar al mundo?”. Esta visión imperialista está muy vigente hoy. La presencia de Obama en la Casa Blanca fue vista de forma errónea por muchos en la región como un señal de un final a la agresión estadounidense en el mundo, y especialmente aquí, en América Latina. Por lo menos, muchos pensaban que Obama disminuiría las crecientes tensiones con sus vecinos en el sur. Por cierto, el mismo, el nuevo presidente de Estados Unidos, hizo alusiones a tales cambios.
Pero ahora, la estrategia del “Smart Power” (poder inteligente) de la administración de Obama ha sido desenmascarada. Los abrazos, intercambios de manos, sonrisas, regalos y promesas de “no más intervención” y “una nueva era” realizadas por el Presidente Obama mismo ante los líderes de las naciones latinoamericanas durante la Cumbre de las Américas en Trinidad en abril pasado, se han convertido en cínicos gestos de hipocresía. Cuando Obama llegó al poder, la reputación de Washington estaba decayendo. Los intentos débiles de “cambiar” la relación Norte-Sur en las Américas han resultado en una situación peor, reafirmando que la visión de Kissinger sobre la importancia de controlar ésta región es una política de estado de Washington que no depende de ningún partido o jefe de estado.
El papel de Washington en el golpe en Honduras contra el Presidente Zelaya ha sido evidente desde el primer día. El financiamiento continua a los golpistas, la presencia militar del Pentágono en Soto Cano, las constantes reuniones entre funcionarios del Departamento de Estado y el embajador de EEUU en Honduras, Hugo Llorens, con los golpistas, y los intentos cínicos de forzar una “mediación” y “negociación” entre los golpistas y el gobierno legítimo de Honduras, son evidencias contundentes sobre las intenciones de Washington de consolidar esta nueva forma de “golpe inteligente”. La insistencia pública inicial del gobierno de Obama sobre la legitimidad de Zelaya como presidente de Honduras rápidamente desapareció luego de las primeras semanas del golpe. Los llamados para la “restitución del órden democrático y constitucional” en Honduras fueron cambiadas por cuchicheos débiles repetidos por las voces monótonas de los voceros del Departamento de Estado.
La imposición del presidente de Costa Rica, Oscar Árias – una ficha de Washington – para “mediar” la “negociación” ordenada por Washington entre los golpistas y el Presidente Zelaya fue un circo. Del primer momento, era obvio que el Departamento de Estado estaba promoviendo una estrategia de “ganar tiempo” para consolidar el golpe en Honduras. La falta de sinceridad de Árias y su complicidad en el golpe fue evidente desde la misma mañana del violento secuestro y el exilio forzado de Zelaya. Altos funcionarios del Pentágono, el Departamento de Estado y la CIA presentes en la base de Soto Cano, controlada por Washington, arreglaron el transporte de Zelaya a Costa Rica. Árias había ya expresado su disposición, de forma servil, para refugiar al presidente ilegamente exiliado y de no detener a los secuestradores que pilotearon el avión que –en violación del derecho internacional– llegó al territorio costarricense.
Hoy, Óscar Arias ha hecho un llamado a todas las naciones del mundo para “reconocer” a las elecciones ilegales e ilegítimas que están tomando lugar en Honduras. ¿Por qué no?, ha dicho Árias, si no hay fraude o irregularidades, ¿por qué no reconocer a un nuevo presidente? El Departamento de Estado y hasta el propio presidente Obama han dicho lo mismo y están llamando –presionando – a sus aliados de reconocer a un nuevo régimen en Honduras, elegido bajo una dictadura. El fraude y las irregularidades ya están presentes, considerando que hoy, ninguna democracia existe en Honduras que permitiría las condiciones adecuadas para un proceso electoral. Y el Departamento de Estado admitió hace dos semanas que están financiando activamente el proceso electoral y las campañas electorales en Honduras desde hace tiempo. Y los “observadores internacionales” enviados para dar credibilidad al proceso ilegal en Honduras son todas agencias y agentes del imperio. El Instituto Republicano Internacional (IRI), y el Instituto Demócrata Nacional (NDI), dos agencias creadas para filtrar el financiamiento de la USAID y la NED a partidos políticos en el exterior para promover la agenda estadounidense, no solamente financiaron a los grupos involucrados en el golpe de estado en Honduras sino ahora están “observando” las elecciones. Grupos terroristas como UnoAmerica, dirigido por el golpista venezolano Alejando Peña Esclusa, también han enviado “observadores” a Honduras. Y el terrorista criminal miamero-cubano Adolfo Franco, antiguo director de la USAID, es otro “pesado” en la lista de los observadores electorales hoy en Honduras.
Pero la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Centro Carter, que no son entidades “izquierdistas”, han condenado al proceso electoral en Honduras como ilegítimo y rechazaron enviar observadores. Lo mismo lo han hecho las Naciones Unidas y la Unión Europea, tanto como la UNASUR y el ALBA.
Washington está sólo, junto a sus regímenes títeres en Colombia, Panamá, Perú, Costa Rica e Israel, como las únicas naciones que públicamente han indicado su reconocimiento del proceso electoral en Honduras. Un alto funcionario del Departamento de Estado declaró ayer al Washington Post: "¿Qué vamos a hacer, quedarnos sentados durante cuatro años y simplemente condenar al golpe?". Bueno, Washington se ha quedado sentado durante 50 años rechazando reconocer al gobierno cubano. Pero eso es porque el gobierno de Cuba no le conviene a Washington. Y el régimen dictatorial en Honduras sí le conviene.
El movimiento de resistencia en Honduras está boicoteando las elecciones, llamando para la abstención masiva del proceso ilegal. Las calles de Honduras han sido tomadas por miles de militares, bajo el control del Pentágono. Con armas avanzadas de Israel, el régimen golpista está preparado para reprimir y brutalizar de forma masiva a los que resisten el proceso electoral. Debemos mantener nuestra vigilancia y solidaridad con el pueblo de Honduras frente al peligro inmenso que lo rodea. Las elecciones de hoy en Honduras constituyen un segundo golpe de estado contra el pueblo hondureño, esta vez abiertamente diseñado, promovido, financiado y apoyado por Washington. Sin importar el resultado de las elecciones, no habrá justicia para Honduras hasta que cese la injerencia imperial.

Por Carlos Augusto Hernández Alvarado
Abogado y notario
carlosaugusto69@yahoo.com
Especial para Arlequín
Si partimos de la base que estamos en un Estado de Derecho, los ciudadanos o grupos de ciudadanos tenemos garantizados los derechos a la libertad de expresión, de
pensamiento, de conciencia en los artículos 72 y 74 de la Constitución de la
Republica de Honduras, por consiguiente, en ese marco de la libertad de expresión, de pensamiento, de conciencia, se hace el llamamiento a votar a los ciudadanos; ahora bien, indistintamente que el derecho al sufragio es un deber tal como lo establece el artículo 40 de la Constitución, tal como lo he manifestado en otras ocasiones, ese deber, es correlativo de un derecho al sufragio, tal como lo señala el artículo 44 del mismo cuerpo legal, y como derecho consecuentemente es exigible que el mismo se efectúe en el marco de la legalidad y legitimidad, este último, principio rector señalado en el artículo 2 de la Ley Electoral y de las Organizaciones Políticas Hondureñas, (Si dos Magistrados del actual Tribunal Electoral están ocupando cargo contraviniendo el artículo 52 de la Constitución, si el gobierno es ilegítimo por violentar el artículo 3 de la Constitución, si la cúpula militar policial está involucrada en esa ilegitimidad de gobierno, para cumplir con el artículo 272 de la Constitución con respecto a su rol en las elecciones, es difícil que yo como ciudadano cumpla con el artículo 40 del deber
de acudir al sufragio).
En la ley Electoral y de las Organizaciones Políticas del artículo 208 al 212 señala los delitos y faltas electorales, sumado a lo que establece el artículo 337 del Código Penal sobre la sedición en su numeral 1 de: "impedir celebrar las elecciones" si analizamos esos cuerpos legales que señalan los delitos electorales, "el llamar a no votar no esta considerado un delito", algo de sabiduría tienen estas leyes, porque de manera inherente si existiera esa prohibición estarían coartando la libertad de expresión, de pensamiento y conciencia de los ciudadanos o grupos de ciudadanos que no desean acudir a las urnas, máxime con aquellos ciudadanos que estamos convencidos de la ilegalidad e ilegitimidad del proceso electoral, ahora bien indistintamente de la ilegalidad e ilegitimidad del proceso si yo obstruyo, coacciono, amenazo, atento, destruyo el proceso en marcha es posible, que esté dentro de los elementos típicos de los delitos electorales o de otro tipo de delito.
Si el régimen de facto y los golpistas pretender legitimar el Golpe de Estado con elecciones, hubiera sido interesante que se le hubieran dado oportunidad al bloque que se opone al Golpe de Estado para que pudiera hacer propaganda de manera correcta y legitima del llamamiento a no votar en virtud de que no es un delito y así verificar en el proceso de las urnas cuan legitimado es el resultado conforme a los votantes que acudan a decidir en ese proceso. La consecuencia central de esta apreciación es que el llamado a no votar en ninguna parte de la estructura legal hondureña es constitutivo de delito, si lo hago respetando y creando conciencia político ciudadana en el marco democrático.
Golpe de Estado y elecciones en Honduras
Publicado el 11/25/2009 11:36:00 AM, tema Artículos, Golpe de Estado

Alejandro Manrique Soto
Rebelión
El plan del gobierno hondureño de facto va ganando terreno. La fecha de las elecciones presidenciales se aproxima y la situación derivada del golpe de Estado continúa prácticamente igual. El gobierno de Micheletti ha sabido prolongar el tiempo para que nada suceda, para que no se cumpla con el plan de Tegucigalpa-San José, el cual plantea como punto principal la restitución del presidente Zelaya al cargo, y de esta manera se lleven a cabo las elecciones el 29 de noviembre y con eso se trate de dar borrón y cuenta nueva a la situación general del país y sobre todo se intenten restablecer relaciones diplomáticas con los países de la comunidad internacional.
El gobierno golpista de Micheletti ha ignorado una vez más los acuerdos que, con la intervención de enviados internacionales que mediarían en la crisis, tratarían de destrabar las pláticas que se habían dado al interior del país. El más grave de todos es el desconocimiento del más reciente acuerdo en el cual las partes del conflicto habían quedado en la creación de un “gobierno de unidad nacional” integrado por miembros de los dos grupos en pugna pero con el presidente Zelaya a la cabeza como presidente del país. Esta fórmula era de por sí totalmente impositora ya que maniataba cualquier decisión del presidente Zelaya dirigida a continuar con su plan de democratizar las instituciones y la legislación hondureña.
El acuerdo fue aceptado en términos generales y traicionado a los pocos días de su creación. El punto central era la restitución de Zelaya en la presidencia y la conformación del nuevo gabinete, pero el gobierno de facto no cumplió con lo pactado y ante la real falta de presión por parte de la comunidad internacional y de, hay que decirlo, del movimiento de resistencia hondureño, el cual no ha logrado reunir la fuerza suficiente para cambiar la correlación de fuerzas a su favor, los golpistas se dieron el lujo, de manera cínica, de anunciar que el nuevo gobierno de unidad nacional estaba bien y que sería encabezado por Roberto Micheletti, el propio presidente de facto.
Frente a esta situación podemos ver con mayor claridad lo que desde un principio se lograba vislumbrar con la firma del pacto de San José auspiciado por el presidente costarricense Oscar Arias y detrás de él la secretaria de Estado de EUA Hillary Clinton, a saber, la creación de comisiones, encuentros, pláticas, reuniones, gestiones, intervenciones, diálogos y etcéteras, con el objetivo de ganar tiempo para que primeramente el gobierno de facto se asentara y afianzara en el poder y después, una vez logrado esto, dejar correr el tiempo para que llegara la fecha en que se realicen las elecciones en el país.
La estrategia de los golpistas y sus aliados, tanto dentro como fuera del país, ha ido dando el resultado esperado. El inicio de las campañas electorales lleva ya más de un mes, y su desarrollo ha sido gris y descolorido pero eso es lo que menos les importa a los oligarcas, políticos y militares que detentan el poder real en Honduras. Aquí lo central es que se realicen las elecciones sea como sea y se dé un “aval” a quien salga triunfador para presentarlo frente a la comunidad internacional como la solución al conflicto y la salida a la crisis generada con el golpe de Estado, y de esta manera dar la vuelta a la página y continuar manteniendo en Honduras una situación de dominio, privilegios, autoritarismo, explotación, monopolios y opresión, pero ahora con el cobijo de un gobierno surgido de un supuesto proceso electoral apegado a la ley y en espera del reconocimiento internacional.
Hacia el 29 de noviembre se encaminan los esfuerzos del gobierno dictatorial de Micheletti y su camarilla de facto. Ven en esa fecha la oportunidad de salir ilesos y con ganancias de la aventura a la que se lanzaron cuando decidieron derrocar por la fuerza y el apoyo de las fuerzas armadas al presidente Zelaya y romper así el orden constitucional de ese país centroamericano. Lo que ahora esperan es que se desarrollen las elecciones y se elijan los nuevos gobernantes, elecciones que no está de más decirlo estarán organizadas a modo y por lo tanto se pueden calificar desde ahora de fraudulentas por el hecho de que no se desarrollarán dentro del marco de la constitución del país, ni el reconocimiento de la comunidad internacional, sino que serán organizadas, planeadas y truqueadas por un gobierno surgido de un golpe de Estado.

Por Guillermo Almeyra
La Jornada
Como era previsible, el involucramiento del Departamento de Estado y del Pentágono en la preparación del golpe de Estado que destituyó al presidente hondureño Manuel Zelaya llevó, lógicamente, a ganar tiempo para llegar a una farsa electoral organizada y presidida por los golpistas para perpetuarse en el poder.
Barack Obama reconoció a Zelaya como único presidente, al igual que la ONU y la OEA, pero el establishment estadunidense, los republicanos y la derecha de los demócratas, Hillary Clinton y su clan, y el Pentágono, protegieron y salvaguardaron a los golpistas de Tegucigalpa y reconocen ahora unas “elecciones” que son la continuidad y la culminación del golpe y esperan legitimarlo.
Si Estados Unidos hubiese congelado el envío de las remesas de los hondureños y todos los bienes de los “ golpistas, y hubiese retirado todo su apoyo a Honduras, además de aplicarle un bloqueo como el que perpetra contra Cuba, Micheletti y su banda no hubiesen durado ni una semana. Pero los pedidos de Zelaya a Washington para que interviniese en favor de la legalidad pisoteada llegaban a los oídos de los promotores de siempre de los asesinatos de presidentes latinoamericanos y de los promotores de golpes de Estado y dictaduras.
La famosa “era Obama” es, en efecto, un invento de los medios de información pues el presidente, considerado advenedizo por los poderes de hecho, no puede modificar la política imperialista de Estados Unidos con la que tiene, además, sólo algunas diferencias tácticas. Es más: el golpe de Honduras y el apoyo a las seudoelecciones organizadas por los golpistas se inscriben en una política que llevó a crear cuatro bases militares en Panamá y siete en Colombia, desde las cuales puede agredir a cualquier país de Sudamérica y a desplegar la IV Flota en aguas latinoamericanas, además de reforzar el Plan Mérida y el Plan Colombia y de preparar la “hondurización” de Nicaragua y Paraguay, así como el hostigamiento militar contra Venezuela.
Aunque los golpistas llenen ahora sus urnas con votos inexistentes para tratar de ocultar el boicot y la gran abstención que se sumarán el 29 de noviembre para hacer que las elecciones sean nulas, no podrán evitar que el “presidente” fantoche y los congresistas espurios así elegidos sean ilegales e ilegítimos, no sólo para los hondureños sino también para la ONU, la OEA y buena parte de la opinión pública internacional (la de derecha considerará “normal” el proceso y miles de millones de personas, entre otros, los chinos, ni saben ni sabrán siquiera lo que pasa en Honduras o dónde queda este país).
Cerrada así la vía de la mediación internacional y de los recursos institucionales, sólo queda la de la extensión y profundización de la resistencia popular, o sea, la misma vía seguida anteriormente por bolivianos y ecuatorianos para derribar al gobierno de la oligarquía y abrir el camino a una asamblea constituyente que reorganice el país y garantice los derechos de los indígenas, los campesinos y los trabajadores en general. Comprometidos con el golpismo (o con sus elecciones fraudulentas) los partidos tradicionales, sólo queda, como en Bolivia, en Ecuador o en Venezuela, la unificación de los grupos de la resistencia popular y los sindicatos campesinos y obreros clasistas en un movimiento-partido, amplio y polifacético, para dirigir la lucha.
La legalidad, la restitución de Zelaya como presidente, será sin duda bandera principal del primer momento de la misma, pero la dinámica de las movilizaciones tenderá a superar los cálculos y las vacilaciones de Zelaya, que mira con un ojo las movilizaciones (que intenta controlar) y con el otro a un sector del Partido Liberal y al Departamento de Estado. Lo que decidirá el futuro de Honduras no será Zelaya sino el particular zelayismo, cada vez más audaz e independiente, de quienes se oponen al golpe gorila.
Éstos –los integrantes del Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado, que se apoyan en indígenas y campesinos y plantean ya la convocatoria de una asamblea nacional constituyente democrática y popular– tienen un gran bagaje político. Sufrieron y resistieron el golpe de Estado de 1972 y fueron masacrados en 1980, entre otros por el padre de Zelaya. En 2000 formaron el Bloque Popular y organizaron la resistencia campesina contra el Tratado de Libre Comercio y entre ellos tiene gran peso Vía Campesina, con una trayectoria internacionalista y radical y el Movimiento Indígena y Campesino Mesoamericano (Moicam), así como la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (Cloc). Además, por el golpe y por la sequía, los campesinos no han podido sembrar y por la crisis no pueden emigrar a Estados Unidos; de modo que para ellos la alternativa es la hambruna o la lucha.
El apoyo internacional, sobre todo latinoamericano, a este combate heroico de los hondureños no sólo ayudará, por tanto, a prevenir otros golpes anunciados en otros países sino también a acortar los plazos para el fortalecimiento de la resistencia y para abrir una espiral “boliviana” (movilizaciones que expulsan a una dictadura, elecciones libres, constituyente, nuevas movilizaciones y elecciones para reorganizar el país).
"Poderoso caballero es don dinero", por Marco Antonio Madrid
Publicado el 11/23/2009 09:34:00 AM, tema Artículos, Golpe de Estado

Por Marco Antonio Madrid
Escritor y catedrático universitario
madrizel2005@yahoo.com
"Madre, yo al oro me humillo, él es mi amante y mi amado, pues de puro enamorado de continuo anda amarillo. Que pues doblón o sencillo hace todo cuanto quiero, poderoso caballero es don dinero”. Así comienza el conocido poema de Francisco de Quevedo, uno de los poetas que junto con Góngora hizo escuela en la poesía española del Siglo de Oro. En la antigüedad, el escritor y senador romano Marco Tulio Cicerón sostenía que no hay fortaleza en el mundo que no pueda ser tomada por el dinero. Casi en los mismos términos, pero con indudable sorna, un militar gringo aseguraba que en nuestros pueblos no hay general que aguante un cañonazo de cincuenta mil dólares. En Honduras, la cúpula militar no lo deja mentiroso, pues, que sepamos, ha soportado dos: el de la cuarta urna, el del golpe de Estado y se aprestan a mantenerse firmes y heroicos ante un tercer cañonazo no sé de cuántos millones para las elecciones del 29. Bueno, que todo sea por la democracia.
Ahora mismo, en pleno delirio electoral, Elvin Santos, el candidato “del empleo”, acaba de comenzar la fiesta poniendo dinero no en los bolsillos de los pobres, como reza su propaganda, sino en los de Marlon Lara, su director nacional de campaña, al que le prometió de viva voz –tal cual consta en una grabación difundida en la red- sesenta y nueve millones del erario nacional para el viernes con los cuales pagar gastos de campaña sólo en el departamento de Francisco Morazán. ¡No se preocupe, líder! Todos entendemos que vivir en paz y libertad tiene su precio.
Este desvío de fondos públicos a la campaña de Elvin Santos, con el obvio consentimiento de los nacionalistas que forman el actual gobierno de facto, señala con claridad meridiana que el ungido por la cúpula golpista es el “candidato del empleo”. Los pétreos del nacionalismo son tan fundamentalistas y retrógrados que desconfían de Pepe Lobo porque estudió en Rusia, se manifestó a favor de una urna constituyente y dentro de los moldes rígidos del conservadurismo tiene cierta propensión al diálogo.
Para pasar por el cedazo un posible fraude a favor de Elvin están haciendo montajes con las fotografías y los videos de la campaña liberal para hacer que parezca multitudinaria, cuando todos sabemos que la inmensa mayoría del pueblo liberal no acudirá a las urnas porque abomina del candidato golpista y juzga esa práctica antidemocrática como una actividad históricamente consustancial al nacionalismo; seguro que han de tener asesoría gringa, ya que esos son expertos en reconocer al “cojo sentado” y al “tuerto dormido” ¡Qué barbaridad, don Pepe! Ya ve usted qué mal paga el diablo a quien bien le sirve. No se acuerdan estos infames de que cuando usted era presidente del Congreso les condonó una millonada, demostrándoles con hechos qué intereses son los que defiende y ahora le quieren hacer de chivo los tamales y dejarlo silbando o aullando en la loma.
El golpismo tiene bien amarrados sus negocios, pero con estas estrategias fraudulentas lo que busca es no correr riesgos como lo hizo con Manuel Zelaya, al que consideraba del redil y por ello la premura por cerrar puertas y ventanas, ranuras o cualquier resquicio. Éste es el concepto del mundo que tienen estas gentes: todo basado en poder y el dinero. Ahora mismo han sacado un anuncio publicitario que es una burla completa. En esta propaganda se ve a hondureños de estratos sociales diversos que les hablan a los políticos y les dicen con voz entre resentida y vehemente que acudirán a las urnas, pero que no les fallen. Pero a quienes les deberían pedir cacao es a los dueños de los medios en que salen los anuncios, ya que estos magnates no sólo son dueños de la banca, la industria y los medios de comunicación, sino de los políticos, a los cuales utilizan como simples títeres para seguirse repartiendo el negocio con cuchara grande. ¡Qué circo!
Hemos de decir en rigor y categóricamente que el dinero no es bueno ni malo porque no es sobre los objetos que cae la responsabilidad moral; tampoco recae sobre los actos humanos, ya que estos pueden nacer de la contingencia. La responsabilidad moral cae sobre la voluntad del hombre. Sólo la voluntad humana puede ser buena o mala, moral o inmoral, y de la heteronomía o la autonomía de la voluntad emana el acto ético o el acto moral. El dinero, pues, no corrompe a nadie, la gente ya está corrompida. El dinero puede ser utilizado para hacer el mal o para hacer mucho bien. Todo depende de la catadura moral del individuo.
Honduras es uno de los países más pobres del continente y con menores ingresos de América Latina y el Caribe, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Añade que la pobreza en el país es del 69.5% y en la zona rural llega al 85%; en los próximos años habrá más de 100,000 nuevos pobres y un poco más de 130,000 hondureños que viven en extrema pobreza. El 37.8% de los niños y niñas menores de cinco años son víctimas de desnutrición crónica y uno de cada diez presenta desnutrición aguda. Informes de la FAO exhiben una cifra de 3 millones de hondureños en estado de desnutrición, equivalentes al 46% de la población nacional. Este porcentaje es el segundo más alto de Centroamérica. Pero más vale que los culpables de todas estas penurias ya están identificados por los “sociólogos”, “sicólogos”, “analistas” y otras hierbas del golpismo y no podían ser otros que Hugo Chávez y el socialismo del siglo XXI. Para dar peso “intelectual” a esta tesis se han traído al dúo de mercenarios Montaner y Vargas, que entonan igual canción. No sé qué hicieron a Apuleyo, pero no el escritor romano que escribió El asno de oro, sino Plinio el Colombiano, con el que armaban “el Trío los Panchos del capitalismo” ¡Pobre Honduras pobre!
Esas elecciones vergonzantes del 29 de noviembre son la última estratagema para blanquear el golpe de Estado, cuyo móvil no fue otro que guardar los intereses de los gringos y sus lacayos.
“El dinero gobierna, pero no a los hombres de conciencia” reza un proverbio de la sabiduría árabe. Mas, parodiando a Hernán Cortés y sus cartas de relaciones a Carlos V, diré que por estos lares hay muchos que sufren de una enfermedad del corazón que solamente se cura con dinero.
Manuel Zelaya: "Yo no participo en farsas ni en fraudes"
Publicado el 11/18/2009 12:08:00 PM, tema Artículos, Golpe de Estado

El presidente ratifica que Estados Unidos le quitó el apoyo en medio de la negociación con el gobierno golpista y dice del gobierno de Obama: “No son herederos de Lincoln”. Denuncia que los candidatos son instrumentos de la dictadura.
Por Arturo Cano
De La Jornada de México. Especial para Página/12.
Desde Tegucigalpa
“¿Cuánto tiempo le da usted al próximo presidente de Honduras? ¿No le parece una burla que llamen a elecciones para que las fuerzas armadas lo quiten cuando quieran, como hicieron con el anterior?” Habla así el presidente José Manuel Zelaya, en esta entrevista, en su día número 57 como “huésped” de la embajada de Brasil.
Desde ahí pide que le sean leídos los comentarios de Ian Kelly, vocero del Departamento de Estado de Estados Unidos, quien poco antes ha afirmado, en Washington: “No hemos cambiado nuestra política”. Se ríe Zelaya y pregunta: “¿Fue todo lo que dijo de Honduras?”. “Tenemos a altos responsables aún involucrados, intentando, no que ambas partes se pongan de acuerdo, sino que implementen lo que ya se acordó. Aún se pueden hacer cosas”, se completa la lectura del despacho con las declaraciones de Kelly, respuesta provisional a la carta que el sábado Zelaya envió al presidente Barack Obama para reprochar a Estados Unidos haberlo dejado “a mitad del río”.
–¿Dijo “no hemos cambiado nuestra política”?
–Eso dijo.
La risa de Zelaya es un asomo de humor luego de la lúgubre respuesta que sigue a ¿Cómo está, presidente? “No tan bien como usted, que está en libertad”.
Y le responde a Kelly: “Qué contesta a la realidad entonces, porque habíamos hecho un acuerdo de que las elecciones se iban a dar en forma pacífica, en forma concertada, con un acuerdo político, que se implementara y que se ejecutara. No se ha implementado el acuerdo, que venció el 5 de noviembre, que se venció porque ellos cambiaron su posición; ellos empezaron a expresar que se podían hacer elecciones sin mi restitución”.
–La multicitada declaración del subsecretario Thomas Shannon.
–El senador (James) De Mint (republicano) dijo que habían hecho un trato, republicanos y demócratas, para reconocer las elecciones, con o sin mi restitución. Después la administración Obama repitió lo mismo. Nos dejaron a la mitad del camino, en medio de la corriente, han debilitado, han dividido la opinión pública internacional. Además, desacataron las resoluciones de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Organización de Naciones Unidas (ONU) y desconocieron el espíritu del acuerdo que se firmó. El acuerdo tiene doce puntos, pero es uno solo, integral y global: si uno de los puntos no se cumple el acuerdo no tiene validez, porque no hemos firmado 12 acuerdos. Ellos (Estados Unidos) cambiaron la política y además tienen que responder ante el derecho internacional, porque yo soy el presidente de los hondureños que ellos reconocen y estoy expresando que apoyar una actividad (las elecciones del 29 de noviembre) de un gobierno ilegal, como ellos lo tratan, apoyar una actividad de un gobierno ilícito que dio un golpe de Estado, es violentar el acuerdo.
–Muchos medios interpretaron la parte sustancial de su carta al presidente Obama como una renuncia a toda posibilidad de restitución.
–Las personas que saben leer no pueden expresarse así. Fui totalmente claro y enfático: yo no acepto acuerdos para legitimar golpes de Estado. El acuerdo que me están proponiendo es que (Roberto) Micheletti dirija el gobierno de unidad; eso es un golpe de Estado más. Y es lo que he dicho en la carta. Ahí nadie habla de renuncia, nadie habla de restitución, sino que lo que dije fue que no acepto el acuerdo de retorno a la Presidencia para legitimar un golpe de Estado.
–¿Por qué se firmó un acuerdo con tantas escapatorias para el gobierno de facto? ¿Había un compromiso no escrito de que usted sería restituido?
–El que diga eso no entiende la conflictividad en que estábamos negociando. Si yo en ese documento pusiera todo lo que quiero decir del gobierno de facto, de los golpistas, o ellos todo lo que tienen que decir, el documento no se firma. Es un documento que habla de propósitos, de objetivos y sólo para introducir un párrafo vino Thomas Shannon, sólo para introducir un párrafo que dice “dentro del espíritu del plan Arias”. Y el espíritu era el restablecimiento del orden democrático, es decir, mi restitución. “El acuerdo dice que el Congreso debe resolver, no dice que debe complicar, atrasar o confundir. Entonces a quién le caben dudas. La maquinaria de los que apoyan a Micheletti a nivel internacional empezó a decir que el documento no decía que había que restituirme y eso es falso: el documento dice que hay que solucionar con la restitución y el espíritu del plan Arias. Es un documento para la reconciliación. ¿Podrá haber reconciliación si sólo una de las partes ejerce su voluntad? El documento está bien hecho, totalmente, eso es claro. Como es claro que Estados Unidos cambió su postura a la mitad del camino y fortaleció la dictadura.
–¿Espera todavía un cambio de postura de Estados Unidos?
–Reclamo el incumplimiento de la palabra y el desacato a todas las resoluciones que ellos mismos habían firmado en la OEA y en la ONU, igual que la violación al derecho internacional al venir a reconocer una actividad de un gobierno que ellos mismos llaman ilegítimo. He expresado claramente que se han alejado del discurso del presidente Obama en Trinidad y Tobago, cuando dijo que en Estados Unidos iba a venir una nueva época. Pensé que era una época de paz y de democracia, no que era una época de golpes de Estado ni de triquiñuelas. Se han alejado de los principios de la democracia estadounidense. Quieren hacer elecciones tipo Afganistán, sin acuerdo político. No son herederos de Lincoln si aquí promueven unas elecciones con represión, con persecuciones, con censura mediática. Yo acepté negociar porque Estados Unidos estaba detrás. Pensé que iban a mantenerse firmes hasta el final, y a mitad del camino me dejaron en la corriente.
–¿Tiene espacio para dar la batalla dentro del Partido Liberal (PL) o se plantea una tercera fuerza política para romper el bipartidismo?
–El liberalismo hondureño tiene 117 años y siempre nos hemos opuesto a la intervención de las fuerzas militares en la vida cívica. Nunca hemos tenido un acto tan vergonzoso como el que protagonizaron Micheletti y Elvin Santos (candidato a la presidencia del PL), de promover un golpe de Estado, derrocando un presidente legítimamente electo por el pueblo. Es una vergüenza internacional y lógicamente no habla bien de los dirigentes de ahora. La historia tendrá que juzgar los actos.
–¿Seguirá en el Partido Liberal?
–Yo soy liberal porque creo en su historia, creo en la doctrina. El partido me llevó a la presidencia de la República y sigo respetando su idiosincrasia. Quien se ha alejado del liberalismo es el señor Micheletti, que de liberal no tiene absolutamente nada.
–¿Va a insistir en que los candidatos que han estado contra el golpe se retiren del proceso electoral?
–He instado a impugnar este proceso por ilegal y por el futuro de nuestros hijos. Cuando aceptan un yugo, simplemente por el uso de la fuerza o por intereses materiales, están alejándose de los principios democráticos.
–¿Llamará a César Ham, de Unificación Democrática, a retirar su candidatura presidencial?
–Estoy tratando de que la conciencia del pueblo no se preste a legitimar un golpe de Estado. Las elecciones son para elegir presidente. ¿Los elige el pueblo o las fuerzas armadas? ¿Llaman a elecciones para que lo quiten las fuerzas armadas, como al anterior? Claro, las fuerzas armadas fueron el instrumento, no planificaron ni financiaron el golpe. Revertir el golpe antes de las elecciones era para garantizar el respeto a la soberanía popular. El que participe en una farsa como ésta significa que es un instrumento para prestarse a que este país siga siendo manoseado por quien quiera. Y yo no participo en farsas ni en fraudes de esta naturaleza.
